Responsabilidad de la organización por las agresiones a un deportista

Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala F Fecha: 14/12/2012 Partes: Kemmerer, Claudio O. v. Club San Fernando y Otros ESPECTÁCULOS – Relaciones jurídicas y efectos – Entre el deportista o artista y el promotor, organizador o empresario – Agresión entre deportistas – Responsabilidad de la Federación Regional de Basquetbol – Responsabilidad del club local.

Sumarios

1.ESPECTÁCULOS – Relaciones jurídicas y efectos ~ Entre el deportista o artista y el promotor, organizador o empresario No puede responsabilizarse al club en cuyas instalaciones fue agredido el damnificado si el perjuicio sufrido no fue consecuencia de una situación de riesgo creada, ni de un incumplimiento de la obligación de seguridad, por parte de la entidad deportiva demandada, sino de un hecho ilícito cometido, al finalizar el partido, por un jugador del club visitante, el que constituyó un ataque, que en las circunstancias en que se produjo, no era de prever que ocurriera y, es indudable, que por la forma repentina en que se desencadenó fue imposible de evitar.

2.ESPECTÁCULOS – Relaciones jurídicas y efectos ~ Entre el deportista o artista y el promotor, organizador o empresario Si bien la Federación Regional de Basquetbol organiza los torneos y tiene potestades disciplinarias respecto de los jugadores inscriptos, la posibilidad de atribuirle responsabilidad refleja  ante daños ocasionados por un deportista amateur a otro en ocasión de competencias organizadas por aquella carece de suficiente sustento jurídico, pues no cabe afirmar que media relación de dependencia si no se advierte la actuación por el principal, ni la subordinación funcional del deportista a dichas asociaciones, como tampoco la existencia de facultades de dar instrucciones y directivas sobre el modo de ejecutar la actividad.

TEXTO COMPLETO  Expediente: 20.132/1999

2ª INSTANCIA.— Buenos Aires, diciembre 14 de 2012. El Dr. Galmarini dijo: I. Relató el Sr. Claudio O. Kemmerer que el día 7/5/1998 se llevó a cabo en la sede del Centro Galicia de Buenos Aires, Club Social y Deportivo, un partido del basquetbol entre el equipo representante del mencionado club y el equipo representante del Club San Fernando, por el campeonato de “Primera B”, organizado por la Federación Regional de Basquetbol de la Capital Federal. Expresó el accionante que él integraba el equipo representante del Centro Galicia de Buenos Aires. Que al finalizar el partido, cuando los jugadores de ambos equipos se encontraron a fin de efectuar los saludos de práctica, el actor fue agredido sorpresivamente por Matías A. Jaimes, integrante del equipo contrario, quien le propinó un fuerte golpe de puño en el rostro, a raíz del cual el Sr. Kemmerer quedó tendido en el piso, semiinconsciente y con una abundante hemorragia nasal. Sostuvo el actor, que ante la referida situación no fue asistido por equipo médico alguno, sino que debió ser conducido por un compañero de equipo a la clínica Suiza, donde se le diagnosticó “fractura del tabique nasal, sin desplazamiento”. Con fundamento en los hechos expuestos el actor demandó a Club San Fernando, Centro Galicia de Buenos Aires Club Social y Deportivo, Federación Regional de Basquetbol de Capital Federal y Matías A. Jaimes, quien por ser menor de edad al momento del hecho comprometería solidariamente la responsabilidad de sus padres y/o responsables. La jueza de primera instancia rechazó la demanda respecto de los padres del codemandado Jaimes e hizo lugar parcialmente a la demanda entablada contra los demás accionados, a quienes condenó a abonar al actor la cantidad de $ 10.000, con más los intereses y las costas del proceso. Contra dicho pronunciamiento se alzaron los codemandados Federación Regional de Basquetbol de la Capital Federal, Centro de Galicia de Buenos Aires y Matías A. Jaimes, quienes expresaron agravios a fs. 1214/20, 1223/30 y 1235/vta. Los memoriales fueron respondidos a fs. 1243/4, 1245, 1246 y 1248/52. II. Agravios relativos a la responsabilidad atribuida por el sentenciante: En la especie se encuentra fuera de discusión que el día 7/5/1998, tuvo lugar un partido de basquetbol en las inmediaciones del Centro Galicia de Buenos Aires, Club Social y Deportivo y en el cual se enfrentaron el equipo representante del mencionado club y el del Club San Fernando. Al finalizar el referido juego, el actor —integrante del equipo de Centro Galicia de Buenos Aires— se acercó al banco de suplentes del equipo contrario, donde se encontraban discutiendo jugadores de ambos clubes, y recibió un golpe de puño en el rostro de parte de uno de los jugadores del Club San Fernando —Matías A. Jaimes— que le produjo diversos daños cuya reparación reclama en autos. La magistrada de primera instancia hizo lugar a la demanda entablada contra Matías A. Jaimes, por resultar el autor del daño, y toda vez que éste era menor de edad al momento del hecho, condenó al Club San Fernando bajo cuya guarda estaba Jaimes en ese momento. Asimismo, admitió la demanda promovida contra Centro Galicia de Buenos Aires, Club Social y Deportivo, en su calidad de organizador del evento deportivo en cuestión y contra la Federación Regional de Rugby de la Capital Federal, al considerarla responsable en su condición de organizadora del campeonato. a) El codemandado Jaimes se agravia de la responsabilidad que le atribuyó la jueza e insiste en sostener que el actor fue quien, al acercárcele “para insultarlo”, luego de finalizado el partido, provocó la reacción del demandado. Asimismo, el codemandado Centro de Galicia de Buenos Aires sostiene en su memorial que el actor no se habría acercado al banco de suplentes del equipo contrario a saludar, como lo sostuvo en la demanda, sino a sacar de una discusión a su hermano. Alega que al acercarse al demandado, el actor lo hizo con “malas intenciones” (fs. 1224/vta) y obró imprudentemente, puesto que debió prever la posibilidad de ser agredido si se acercaba a los jugadores del equipo rival, “sin tomar ninguna precaución para evitar resultar golpeado” (fs. 1225). Entiendo que no asiste razón a los apelantes. En efecto, los testigos Altarrui, Clemente y Prieto, que declararon en sede penal, resultaron coincidentes en sostener que, una vez finalizado el partido en cuestión, el actor se acercó al banco donde se hallaban los jugadores del equipo contrario para sacar de allí a su hermano, que estaba discutiendo con aquéllos, y al hacerlo, recibió un golpe de puño en la cara por parte de un jugador del Club San Fernando (ver fs. 77/vta, 111 y 112 de la causa penal cuyas copias certificadas obran por cuerda). Por su parte, el testigo Herrera —árbitro del referido partido— declaró: “Al terminar el partido, un jugador de Centro Galicia discutía con un jugador de San Fernando, allí se juntaron un montón de jugadores y llega el jugador Kemmerer Claudio y el jugador de San Fernando que estaba sentado en el banco se para y, por detrás de otros jugadores, le da a Kemmerer un golpe de puño en el tabique nasal o por esa zona. Kemmerer se desploma y cae al suelo en estado de shock, ya que no se pudo parar” (fs. 443/vta). Al absolver posiciones en autos el propio demandado, Jaimes, reconoció haber sido quien golpeó al accionante en la ocasión antes descripta, expresando que el actor se habría acercado a él para insultarlo, y al verlo venir, fue un acto reflejo que tuvo para defenderse (fs. 405). Conforme lo sostenido por los testigos antes mencionados y por el propio demandado, el actor, ni bien se acercó al banco de suplentes referido fue golpeado en el rostro por parte de Jaimes. Aun cuando el actor no se hubiera acercado al banco del equipo contrario para saludar, sino para sacar a su hermano de allí dada la discusión que se había iniciado, no existe en autos constancia alguna de que el Sr. Kemmerer hubiera agredido previamente a Jaimes ni que haya desplegado conducta alguna que diera motivo a la agresión recibida. En síntesis, se trató de una reacción absolutamente desmedida e injustificable. b) Por otra parte, el Centro de Galicia de Buenos Aires, Club Social y Deportivo y la Federación Regional de Basquetbol de la Capital Federal se agravian de la responsabilidad que les endilgó la magistrada. Respecto del Centro Galicia, la juzgadora la consideró responsable de los daños sufridos por el actor al entender que, en su calidad de organizadora del partido, debió tomar las medidas pertinentes cuando los jugadores de ambos equipos comenzaron a discutir. La demandada sostiene que en el caso, el demandado no tuvo tiempo de discutir, sino que apenas se acercó al banco del equipo contrario, recibió el golpe en cuestión por parte de Jaimes. Alega que no había modo alguno de evitar el hecho, que además fue cometido por un tercero que no es dependiente suyo. Por otra parte sostiene que, en lo relativo al escenario, su obligación durante el evento deportivo era la de garantizarle a los protagonistas el no ingreso de terceros a dicha área, conforme al art. 26, ley 23184, modificada por la ley 24192. Afirma que tal obligación fue cumplida por su parte, pues la agresión no provino de terceros sino que se desarrolló entre los jugadores en el banco de suplentes de uno de los equipos. Sostiene Mosset Iturraspe que el contrato celebrado entre un deportista, mayor o menor de edad, con el club o institución, para la prestación de su actividad de manera no remunerada origina el “contrato de servicios deportivos”. Que resulta indudable la estrecha y compleja relación existente entre el jugador o deportista amateur o no rentado con la institución o club y que existe una dependencia del primero frente a la institución, de la cual nacen importantes efectos, que se concretan en derechos y deberes para uno y otro celebrante del acuerdo deportivo. Afirma el mencionado autor que el referido contrato hace nacer a favor del deportista un “derecho de seguridad” que se concreta en la “indemnidad” o derecho a quedar libre o exento de daños; deber u obligación que alcanza al principal, el club o la institución, con base, dentro del Derecho Privado, en el principio de buena fe (conf. Mosset iturraspe, “Deportista no profesional. Jugador amateur o no rentado. Daño sufrido con motivo o en ocasión de la actividad cumplida para el club o institución. dependencia” y sus citas, Revista de Derecho de Daños 2010-2, “Daño Deportivo”, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2010). En ese marco de análisis, el establecimiento deportivo deberá responder por el incumplimiento de la obligación de seguridad antes referida y sólo puede exonerarse de responsabilidad demostrando que el suceso ocurrió por caso fortuito, culpa de la víctima o por el hecho de un tercero por el cual no deba responder (conf. C. Nac. Civ., sala H, 20/12/2007, “Fiorenzano de Ruiz Diaz v. Club Atlético Boca Juniors Asociación Civil s/daños y perjuicios”, LL 2008-D-349). En el caso ha quedado acreditado que, una vez finalizado el partido en cuestión, el actor se acercó al banco de suplentes del equipo contrario e inmediatamente fue agredido por el demandado Jaimes, quien de forma repentina le propinó un golpe de puño en el rostro. El propio demandado admitió en autos que al ver venir al actor lo golpeó y que “fue un acto reflejo que tuvo para defenderse” (fs. 405). También es de señalar que no se probó que el Sr. Kemmerer hubiera provocado en modo alguno la agresión recibida. Sentado ello, considero que en la especie no puede responsabilizarse al Centro Galicia de Buenos Aires por los daños cuya reparación reclama el actor, toda vez que fueron consecuencia del hecho ilícito cometido por un tercero ajeno a la institución y por el cual aquélla no debe responder. Además, de acuerdo con la forma en que ocurrió el suceso, no se entiende que medida hubiera podido adoptar el club local a fin de impedir una reacción desmedida e injustificada, que en la situación en la que se produjo ha de calificársela al menos como inevitable por la forma sorpresiva e inesperada en que se generó. Cabe destacar aimismo, que el Sr. Jaimes, en dicho momento se encontraba integrando el equipo del club San Fernando, cuya responsabilidad por el hecho de aquél no ha sido cuestionada en esta instancia. Por otra parte, he de señalar que el precedente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación referido en el pronunciamiento de primera instancia (Corte Sup., 6/3/2007, “Mosca, H. A. v. Provincia de Buenos Aires, y otros s/daños y perjuicios”) no resulta aplicable al caso de autos en razón de tratarse de cuestiones sustancialmente distintas. En efecto, en el caso resuelto por el Supremo Tribunal, se centró el análisis en la responsabilidad atribuida a las entidades organizadoras de un espectáculo deportivo —partido de futbol— por los daños causados por espectadores que se encontraban en el estadio, destruyendo las instalaciones, y de allí arrojaban diferentes objetos, uno de los cuales impactó al actor, quien se hallaba en las inmediaciones del estadio en cuestión. En el referido precedente la Corte fundó la responsabilidad de las entidades organizadoras del espectáculo deportivo en la omisión del deber que atañe a éstas de adoptar las medidas de seguridad tendientes a resguardar la integridad de los asistentes, evitando el ingreso de “inadaptados sociales” munidos de elementos para causar daños y exigiendo a los concurrentes el cumplimiento de las leyes y reglamentos pertinentes. El tribunal consideró que si como ocurrió en ese caso, el accionar de un grupo de espectadores había escapado a todo control, causando daños a terceros, resultaba evidente el incumplimiento por parte de las demandadas del deber de seguridad que les es exigible en su calidad de organizadoras de un espectáculo, y que los espectadores no son terceros por los cuales aquéllas no deban responder. Se señaló asimismo, en dicho precedente, que la finalidad del legislador al dictar la ley 23184 “ha sido la tutela específica de los asistentes” en atención al “incremento del riesgo derivado de la peligrosidad que han asumido en los últimos tiempos las justas deportivas —especialmente las de concurrencia masiva con la problemática anexa de la responsabilidad de los daños causados por fanáticos “hinchas” y “barras bravas”, y que “el organizador debe responder objetivamente por hechos vinculados inmediatamente a su accionar y previsibes al momento de organizar el espectáculo”. Se aclaró también que el régimen de responsabilidad civil sancionado mediante la referida norma “se aplica a un tipo de actividad riesgosa consistente en la generación de espectáculos en estadios deportivos. No se trata de cualquier espectáculo deportivo, sino de aquel que se realiza en un estadio, con todas las conductas que implica traer una multitud para que se someta a una situación riesgosa: convivir dentro de un estadio (conf. diputado Cornaglia, “Diario de Sesiones de la Cámara de diputados de la Nación”, días 29 y 30/5/1985, p. 719). Lo expuesto permite concluir en que en el caso en examen, donde al finalizar un partido de basquet un jugador es golpeado repentinamente por parte de uno de los jugadores del equipo rival, no resulta encuadrable en los fundamentos expuestos por la Corte en el fallo antes analizado. Ello, toda vez que no se advierte que en la especie el club en cuya sede se desarrolló el partido haya omitido adoptar alguna medida que hubiera podido prevenir la agresión que de improviso cometió un jugador del equipo contrario al del agredido, y evitar así el daño cuya reparación reclama el accionante. Además el perjuicio sufrido por el reclamante no fue consecuencia de una situación de riesgo creada, ni de un incumplimiento de la obligación de seguridad, por parte de la entidad demandada, sino de un hecho ilícito cometido, al finalizar el partido, por un jugador del club visitante, el que constituyó un ataque, que en las circunstancias en que se produjo, no era de prever que ocurriera y, es indudable, que por la forma repentina en que se desencadenó fue imposible de evitar por la entidad en cuyas instalaciones se desarrolló el evento deportivo. En cuanto a la supuesta falta de asistencia médica de parte de Centro Galicia de Buenos Aires, alegada por el actor, he de señalar que si bien, luego de producido el daño, el actor fue llevado por un compañero a una clínica, ello no significa que el servicio médico no haya sido requerido por la referida entidad ni que la eventual demora en la llegada de auxilio médico baste para generar la responsabilidad de aquélla. Menos aun cuando no se ha probado que la supuesta omisión o demora en la asistencia del damnificado haya generado daño alguno. Si se considera que la condición de local en el partido de basquetbol no profesional encuadra al Centro Galicia de Buenos Aires como organizador del encuentro deportivo, juzgo conveniente recordar que “el organizador de una competencia responde frente a los competidores de los daños que estos sufran como consecuencia de la infracción a los deberes de previsión que el organizador comete, si éstos están en relación de causalidad adecuada con el daño sufrido por el jugador” (conf. Trigo Represas, F. A. y López Mesa, M. J., “Tratado de la Responsabilidad Civil”, t. II, p. 815). Por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos, considero que en manera alguna corresponde imputar al Centro de Galicia de Buenos Aires una omisión en su deber de seguridad respecto del jugador agredido, y menos aún que aquella hipótetica omisión que le atribuye el accionante hubiera sido la causa de los daños por él sufridos. La responsabilidad civil del agresor se ha considerado configurada con mayor razón si medió intención de provocar el daño (C. Nac. Civ., sala D, 17/12/1982, “Cotroneo, R. v. Club Atlético Banfield y otros”, LL 1983-D-385) y se ha entendido que el límite de la causa de justificación derivada de la autorización estatal para practicar un deporte que excluiría la antijuridicidad, se supera cuando se actúa con dolo, sea durante el desarrollo del juego o cuando éste se encuentra detenido (Mayo, Jorge A., “Daños sufridos por deportistas en la práctica de su actividad” Revista de Derecho de Daños 2010-2, “Daño Deportivo”, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2010, ps. 41/2). De tal forma juzgo que la causa de los perjuicios sufridos por el actor fue exclusivamente la agresión injustificada y dolosa llevada a cabo de modo inesperado y repentino por el jugador demandado al finalizar el juego. c) Por su parte la codemandada Federación Regional de Rugby de la Capital Federal se agravia de la responsabilidad que le atribuyó la magistrada, alegando que la doctrina sentada en el fallo “Mosca” —antes referido— en la cual la sentenciante fundó su decisión, no resulta aplicable al caso de autos. Asimismo sostiene, entre otras consideraciones, que los jugadores federados no mantienen relación de dependencia alguna con su parte y que solo ejerce poder disciplinario respecto de los jugadores. Por los mismos fundamentos expuestos precedentemente al analizar la responsabilidad endilgada al Centro Galicia de Buenos Aires, juzgo que tampoco cabe responsabilizar a la Federación demandada por los daños que alega el accionante. En efecto, y como ya fue expresado, la doctrina sentada por la Corte Suprema de la Nación en el fallo “Mosca H. A. v. Provincia de Buenos Aires y otros s/daños y perjuicios” no resulta aplicable al caso de marras. Contrariamente a lo sostenido por la magistrada, entiendo que en el caso sí se ha acreditado una causal de exoneración de responsabilidad, como es el hecho de un tercero por el cual la Federación no debe responder. Es que si bien dicha institución organiza los torneos y tiene potestades disciplinarias respecto de los jugadores inscriptos, la posibilidad de atribuirle responsabilidad refleja ante daños ocasionados por un deportista amateur a otro en ocasión de competencias organizadas por aquella carece de suficiente sustento jurídico. Pues no cabe afirmar que media relación de dependencia si no se advierte la actuación por el principal, ni la subordinación funcional del deportista a dichas asociaciones, como tampoco la existencia de facultades de dar instrucciones y directivas sobre el modo de ejecutar la actividad. Tampoco parece que la dependencia pueda sustentarse en el poder disciplinario que estas entidades poseen en orden a aplicar sanciones ante infracciones a los reglamentos que rigen la práctica deportiva, en tanto órgano rector del deporte de que se trate. Distinta sería la solución si el daño es causado por el deportista a algún espectador, en cuyo caso la entidad debería responder en virtud de la obligación de seguridad que deriva de su rol de organizadora y participante del espectáculo (en tal sentido, Frustalgi, Sandra A. “El deportista como dependiente del club y de la asociación que los nuclea. Responsabilidad frente a daños causados. La situación de la AFA”, Revista de Derecho de Daños 2010-2, “Daño Deportivo”, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2010, p. 369). En ese marco de ideas, en un caso en el que un jugador de fútbol reclamaba la reparación de los daños sufridos al ser agredido por el arquero del equipo contrario, cuando se encontraba detenido el partido, la sala D de este fuero sostuvo que “la A.F.A. organiza los torneos oficiales, registra los jugadores de futbol, impone sanciones disciplinarias a través del tribunal de penas, pero no es lógico alongar sus deberes hasta el afianzamiento de los actos ilícitos de los futbolistas, pues no hay causalidad entre tales conductas y los poderes del ente rector del futbol argentino” (C. Nac. Civ., sala D, 17/12/1982, “Cotroneo, R. v. Club Atlético Banfield y otros”, LL 1983-D-385). III. En razón de lo resuelto precedentemente deviene abstracto el tratamiento de los agravios vertidos por las codemandadas Centro de Galicia de Buenos Aires y federación Regional de Basquelbol de la Capital Federal en relación al monto de la indemnización fijada en la sentencia. Por los fundamentos expuestos, voto por confirmar la sentencia apelada en cuanto atribuyó responsabilidad al codemandado Matías A. Jaimes y por rechazar la demanda entablada contra Centro Galicia de Buenos Aires y Federación Regional de Basquetbol de la Capital Federal. Con costas de ambas instancias a cargo de los demandados condenados. Los Dres. Posse Saguier y Zannoni, por razones análogas a las aducidas por el vocal preopinante, votaron en el mismo sentido a la cuestión propuesta. Por lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo que antecede, se confirma la sentencia apelada en cuanto atribuyó responsabilidad al codemandado Matías A. Jaimes y se la modifica, rechazando la demanda entablada contra Centro Galicia de Buenos Aires y Federación Regional de Basquetbol de la Capital Federal. Con costas de ambas instancias a cargo de los demandados condenados.— José L. Galmarini.— Fernando Posse Saguier.— Eduardo A. Zannoni.

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