Responsabilidad concurrente del conductor embistente y de la víctima

Un peatón fue embestido por un automóvil cuando se disponía a efectuar el cruce de una calle. Con motivo de esto dedujo acción de daños y perjuicios contra el conductor del rodado y contra su propietario. El juez de grado hizo lugar al reclamo condenando en forma exclusiva a los emplazados. Apelado el pronunciamiento, la Cámara lo modificó atribuyendo responsabilidad concurrente a ambas partes.

 Tribunal: Cámara de Apelaciones de Concordia, sala civil y comercial II (C Apel Concordia) (Sala Civil y ComI I)

Fecha: 10/11/2011

Mancuello, Marcela Cristina c. Guivaudo, Sandra Ivon y otra – Hoy Guibaudo, Sandra E. I. y otra s/ sumario

Sumarios:

1. El automovilista que embistió a un peatón y éste son responsables en forma concurrente —en el caso, en un 70% y un 30% respectivamente— por la producción del siniestro, toda vez que el primero no guió su vehículo aún cuando tenía el completo dominio del mismo y carecía de licencia de conducir, lo que permite presumir su impericia, mientras que el peatón intentó cruzar la calzada por un lugar no habilitado y sin prestar la debida atención

Tribunal Superior Provincia

La  Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza, sala I en “Farias, Sergio Gabriel y otra P.S.H.M. Farias Diego Gabriel c. Buenanueva, Marcela Patricia y ots”.-2011/04/01, La Ley Online- sostuvo que, el conductor del rodado que embistió a un menor y éste, son responsables en forma concurrente —en el caso, en un 80% y un 20% respectivamente— por las consecuencias derivadas del hecho, pues, el primero circulaba a excesiva velocidad lo que evidencia la falta de prudencia en el manejo de la cosa, mientras que el menor no extremó los cuidados antes de intentar el cruce de tal arteria por un lugar que no era una senda peatonal notoria y visible, ello aún cuando la ausencia de tal senda o el cantero existente en el lugar que obstaculizaba el cruce resulten circunstancias no imputables a él.

Ver También

[1] Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala G “González, Juana c. La Cabaña S.A. y otros” 2010/06/28, LA LEY 13/10/2010, 9, con nota de Leandro Vergara; LA LEY 2010-E, 555, con nota de Leandro Vergara ;   Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala A “Juarez, Mauricio y Otros c. Bellio Pablo Ricardo y Otros” 2010/05/26, La Ley Online ;

(*) Información a la época del fallo

Texto Completo: Concordia, noviembre 10 de 2011.

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?

A la cuestión propuesta, el Señor Vocal Dr. Jorge Luis Gambino, dijo:

1- La sentencia de grado -fs.262/268vta.- condenó Sandra Ivon Guibaudo (DNI….) y María Cristina Celecia (DNI…) -conductora y propietaria, respectivamente, del rodado marca Renault 19, dominio CJB.789- a indemnizar a la peatona Marcela Cristina Mancuello (DNI….) por los daños y perjuicios (daño material $.11.785,46 y daño moral $.6.000.-, ambas con más intereses y costas) que sufriera como consecuencia del accidente de tránsito que protagonizaron el 29/09/2005 en Bvard. Yuquerí de esta ciudad, en un sector comprendido dentro de la cuadra que va desde calle Ricardo Rojas a calle Dr. D.C., cuando el vehículo embistió a la peatona.

El pronunciamiento se fundó en la causal objetiva de responsabilidad derivada del riesgo de la cosa -art.1113 CC- que imponía que las accionadas, para eximirse de aquélla, la demostración de la culpa de la víctima, cosa que ésta -estimó- no lograron acreditar, a lo que sumó la causal subjetiva de culpabilidad emergente de la falta de carnet habilitante para conducir por parte de quien lo guiaba, que hace presumir su impericia para hacerlo.

Contra dicha decisión se alzan las condenadas quienes, recurso de apelación mediante, se agravian -fs. 282/283vta.-, sin réplica de la contraria, porque el fallo no consideró que el vehículo se desplazaba a velocidad adecuada, que medió culpa de la actora al no cruzar la calle por la senda peatonal imaginaria sino a mitad de cuadra, corriendo y saliendo imprevistamente y sin mirar a los costados desde detrás de un vehículo estacionado, que la falta de licencia para conducir no influyó en la causación del evento y que los montos indemnizatorios son improcedentes y exorbitantes.

2- La velocidad del vehículo no ha sido materia tenida en cuenta para resolver la cuestión por el a-quo por lo que la queja, en tal sentido, resulta irrelevante.

En relación al obrar imprudente de la víctima, los elementos incorporados a la causa revelan que, de parte de ésta, medió una conducta culposa que es necesario valorar.

Así, el lugar donde presumiblemente se produjo el impacto entre el rodado y el cuerpo de la peatón, el que debió ser muy próximo al lugar donde quedó caída esta última ya que, de no ser así, las lesiones debieron ser de mayor entidad (fs.3 del expediente penal acordonado “Guibaudo, Sandra Ivon – Lesiones culposas”, Nº 847/05 del Juzgado de Instrucción Nº2 de Concordia), evidencia que su cruce de arteria no fue por la senda peatonal sino varios metros adentro ya de la cuadra, dado que si tomamos la distancia entre la bocacalle y el lugar de detención del vehículo -45 metros- apreciamos que el cuerpo quedó casi a mitad de ese trayecto.

Por otra parte, ello es corroborado por los propios dichos de la víctima al sostener -fs.11/vta. y 24/25 de esa causa penal- que un camión se encontraba estacionado en el lado Este del boulevard y que ella salió de atrás del mismo, lo que evidencia que nunca pudo cruzar por la senda sino varios metros dentro de la cuadra por así determinarlo la longitud del camión estacionado y el sentido de circulación del lado Este (hacia el Norte). Por otra parte, de haber prestado la debida atención, no pudo resultarle inadvertido la presencia, por la mano contraria a la que inició el cruce, del rodado en sentido Norte-Sur que no debió -como se dijo- circular a una velocidad muy excesiva, porque de haber sido así las lesiones debieron ser de mayor magnitud.

Ello no exime totalmente de culpabilidad a la conductora del vehículo ya que, a diferencia del caso en que la aparición del peatón es desde la acera de la misma mano por la que circula y que habitualmente no da tiempo a reaccionar para detener el vehículo, el hacerlo desde la acera de enfrente posibilita advertir con mayor tiempo de reacción el cruce de un peatón imprudente, permitiendo detener de inmediato el vehículo cuando se tiene la pericia conductiva que no parece asistir a quien guiaba un automotor sin tener el documento habilitante.

En ese marco referencial, estimo que ha mediado culpa de ambas partes en la producción del siniestro aunque en grado diferente en función de la gravedad de las omisiones incurridas y que considero ajustado distribuir en un setenta por ciento a la conductora del rodado por no guiar su vehículo teniendo el completo dominio del mismo y no estar autorizada para hacerlo lo que hace presumir, sin haberse producido prueba en contrario, su impericia y en un treinta por ciento a la víctima accionante por su imprudencia de cruzar la calzada por un lugar no habilitado y hacerlo sin prestar la debida atención.

La queja sobre la magnitud de los montos resarcitorios fijados no tendrá acogida favorable en la medida en que la misma se reduce a una mera disconformidad con lo resuelto sin evaluar motivo alguno que justifique su reducción.

3- Las costas de ambas instancias se imponen en la misma proporción en que se acoge la responsabilidad, art. 68 CPCC.

Así voto.

A igual cuestión propuesta, la Sra. Vocal Dra. Silvia Elena Taborda, dijo:

Que se adhiere al voto del Sr. Vocal preopinante.

A idéntica cuestión, el Sr. Vocal Dr. Horacio Edgardo Mansilla, dijo:

Que se adhiere al voto de los Sres. Vocales, Dres.Jorge Luis Gambino y Silvia Elena Taborda.

Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, se resuelve: I- Admitir parcialmente el recurso de apelación deducido contra la sentencia de fs.262/268vta. la que se modifica en cuanto a la responsabilidad admitida que se deja fijada en un 30% a la actora y en un 70% a la demandada, por lo que los montos de condena se reducen a las respectivas sumas de pesos Ocho Mil Doscientos Cuarenta y Nueve con Ochenta Centavos ($.8.249,80) -daño material- y pesos Cuatro Mil doscientos ($.4.200.-) -daño moral- con más intereses conforme se dejara establecido en la instancia anterior.

II- Imponer las costas de ambas instancias en un 30% a la actora y 70 % a las demandadas, art. 68 CPCC.

III- Diferir la regulación de honorarios para cuando se fijen en la instancia de origen.— Jorge Luis Gambino. — Horacio Edgardo Mansilla. — Silvia Elena Taborda.

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