Cobertura por responsabilidad civil, acontecimiento único, causa fuente en el contrato de consumo

El socio de un club inició demanda por daños y perjuicios por la herida penetrante del globo ocular izquierdo que padeció estando dentro del establecimiento. El Juez de primera instancia hizo lugar al reclamo. La demandada y la citada en garantía apelaron el fallo. La primera se agravió respecto del límite de la responsabilidad de la compañía de seguros que fue acotada al contrato de seguros, y la segunda alegó un límite de cobertura menor. La Cámara rechazó los recursos y confirmó el fallo.

Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Pergamino (CCiv y Com Pergamino) – Fecha: 28/02/2012.

Medina, Juan Manuel c. Club Viajantes Pergamino s/daños y perj. del. /cuas. (exc. uso aut. y estado)

Sumarios:

1. El límite aplicable a la citada en garantía por el hecho dañoso ocurrido en un establecimiento deportivo será el convenido por acontecimiento en las condiciones particulares de la póliza, si éstas prevén un límite para el supuesto de un siniestro y otro para el caso de pluralidad de siniestros, pues habiéndose acreditado el hecho sin que se verifiquen otros y ante ausencia de pluralidad de damnificados, estas definen la tipicidad propia de ese seguro en particular.

2. Si las condiciones generales enunciadas en la póliza de seguros se ven modificadas por las condiciones particulares, lo cual es legítimo en tanto estas son una definición específica de un contrato de seguro en particular, pero esta última discrimina el monto asegurado en distintas hipótesis, el equilibrio negocial debe evaluarse tomando en cuenta el plexo normativo de las relaciones jurídicas que crean obligaciones y que tienen su causa fuente en el contrato de consumo.

Texto Completo: — Pergamino, febrero 28 de 2012

1ª) ¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada? 2ª) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

1ª Cuestión. — La Graciela Scaraffia dijo:

El Juez de primera Instancia dictó sentencia y aclaratoria de fs. 385 haciendo lugar a la demanda instaurada por Juan Manuel Medina condenando a Club Viajantes Pergamino y a Compañía de Seguros La Mercantil Andina S.A. (esta última dentro de los límites de la cobertura pactada) a abonar a la actora dentro del plazo indicado la suma de pesos ciento cincuenta mil ($ 150.000) con más las costas del juicio. Reguló los honorarios de los letrados intervinientes conforme la ley arancelaria y de fondo y de los peritos intervinientes.

Rechazó asimismo la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por la citada en garantía aplicándole las costas y condenándola a abonar los daños padecidos a la actora dentro de los límites de la cobertura pactada, reguló honorarios de los letrados intervinientes.

Lo decidido provocó el recurso de apelación de la codemandada Club Viajantes Pergamino a fs. 287, del apoderado de la citada en garantía fs. 288, concedidos a fs. 289, fundado el primero por conducto de la expresión de agravios de fs. 315/318 y el segundo mediante presentación de fs. 319/322, habiéndose evacuado los traslados respectivos a fs. 324/326, 327/328 y 329/333, llamándose autos para sentencia a fs. 334 providencia que firme a la fecha deja a la causa en condiciones de ser fallada.

Agravios Club Viajantes: Se queja contra la sentencia en cuanto recepta la responsabilidad de la aseguradora acotada a los límites que surgen del contrato de seguros, tachando como errónea la interpretación dada por el aquo. Dice que la cláusula que se encuentra controvertida infringe la ley de defensa al consumidor aplicable a la especie, entendiéndose que es predispuesta y abusiva en los términos de la ley 24.240 y que cualquier interpretación del contrato ha de hacerse en el sentido más favorable al consumidor, sobre todo cuando existan dudas sobre los alcances de su obligación habrá de estar a la que sea menos gravosa.-

Se duele en otro punto del importe fijado para incapacidad parcial y permanente, considerándolo excesivo dado que a su juicio no se encuentra acreditado en autos la relación entre ingresos y actividades laborales del accionante. Crítica que también sostiene respecto del rubro daño moral en cuanto lo estima alto y no se deja constancia de las pruebas que llevan a fijar el mismo.-

Agravios Citada en Garantía: Se apontoca la crítica en la desestimación de la limitación de la cobertura referente a la suma asegurada -límite de indemnización- específicamente el sublímite de pesos diez mil por reclamante habiéndose condenado a una suma mayor. Se explaya pormenorizadamente sobre las razones que avalan su postura teniendo en cuenta las condiciones particulares del contrato de seguros instrumentado mediante póliza … de fs. 48/53 y 75/84, la experticia del contador de fs. 200 y acude a citas de distintos precedentes jurispudenciales que aclaran a su juicio que la suma asegurada contratada por el club demandado y la entidad aseguradora fue la descripta constituyendo la misma el límite de la prestación debida por el asegurador y que el mismo está determinado por el daño real y cierto en la medida de la suma asegurada, que el pago hasta ese límite porta entre otros fundamentos el de la relación de equivalencia entre el premio y el riesgo, de allí surge la improponibilidad de toda pretensión que tenga por objeto percibir del asegurador una suma mayor que la prevista en la póliza. Señalando asimismo que la suma asegurada -art. 61-2 LS- constituye una de las restricciones aplicables a la esencia del principio indemnizatorio del contrato de seguros. Dice que la interpretación del aquo es caprichosa y parcial que los límites de la indemnización constan en las condiciones particulares de la póliza, no siendo su texto una cláusula predispuesta sino el resultado de una negociación de la autonomía de voluntad de las partes contratantes, que la misma no deja lugar a dudas y debe interpretarse de manera literal, esto es, el límite por siniestro es de $ 50.000 y si durante la vigencia del contrato hay varios siniestros la suma asegurada se agota en $ 150.000, respetándose el límite anterior por evento dañoso. El límite por siniestrado o reclamante es de $ 10.000. Con lo cual se vislumbran dos límites bien diferenciados: uno por siniestro o acontecimiento o evento dañoso y el otro por reclamante o siniestrado. La interpretación realizada por el aquo es a su juicio producto de aplicar de manera encubierta el art. 37 de la ley 24.240. Solicita la revocación de la sentencia reduciéndose el monto de condena que debe soportar su parte a la suma de pesos diez mil con su proporcional en costas. En el escrito de responde el apoderado del club demandado se opone expresamente a la limitación de cobertura impetrada por la citada en garantía, reiterando que la cláusula es predispuesta, oscura, que infringe el art. 37 de la ley de defensa al consumidor, que existe una obligación de indemnizada respecto del asegurado, pidiendo rechazo de la limitación y la aplicación de las costas sobre ese monto.

En los escritos de responde respectivos cada parte ratifica su postura originalmente planteada.

Entrando a resolver, tres son las cuestiones introducidas en la función revisora: los importes dados en los rubros indemnizatorios que apontocan la queja en cuanto se los considera excesivos y la cobertura -la entidad deportiva que pretende se extienda hasta $ 150.000- y la aseguradora hasta $ 10.000, habiendo receptado el fallo el límite hasta $ 50.000 para ésta última.

1) Rubros indemnizatorios:

Respecto de los importes dados en concepto de indemnización he de partir de algunas reflexiones conceptuales del primero de ellos siguiendo las enseñanzas de Matilde Zavala de González en su obra “Resarcimiento de Daños” quien define a la incapacidad como “La inhabilidad o impedimento, o bien toda dificultad apreciable en algún grado, para el ejercicio de las funciones vitales” lo que se reafirma con numerosos precedentes judiciales que refieren a la incapacidad como una disminución de la salud que afecta a la víctima en sus posibilidades laborativas y de relación (CNEsp. Civil y Comercial Sala I LL 1988-C-25).Cuando la incapacidad se clasifica en permanente alude sin duda a que perdure a pesar de la asistencia brindada implicando secuelas anormales que se extienden por el resto de la vida del sujeto y la transitoria refiere a la posibilidad de recuperación. Así como el distingo entre incapacidad parcial y total se relaciona con la magnitud de las secuelas, implicando la parcial una aminoración de las aptitudes del sujeto y la total una pérdida completa.

Para evaluarlo el aquo atinadamente acudió a la pericia practicada por la Médica Oficial a fs. 170 quien constata un traumatismo de Juan Manuel Medina del que resultó herida penetrante del globo ocular izquierdo reforzada por la documental de fs. 127 del Hospital Local, de fs. 136/157 del Hospital Oftalmológico Santa Lucía y la historia clínica del Dr F. de fs. 164, constatando al examen que la víctima portaba una prótesis ocular izquierda y formula sus conclusiones exponiendo que “a la enucleación completa de un ojo, con posibilidad de prótesis, todos los baremos consultados consideran una incapacidad equivalente a 45% parcial y permanente” (fs. 179 vta.).

Tomó en cuenta la edad del reclamante a partir de la copia general para juicios glosada a fs. 1/2 con lo cual se determina que contaba con 23 años a la fecha del siniestro y en cuanto a las actividades laborativas si bien se invocó la calida de peón albañil no lo encontró acreditado con ninguna constancia de la causa por lo cual acudió al prudente arbitrio judicial fijando la suma que hoy viene cuestionada (arts. 1977, 1083, 1086 Cód. Civil y art. 156 del CPCC).-

La crítica que desarrolla el recurrente en cuanto a la falta de acreditación de ingresos como obstáculo a la estimación del rubro no puede ser sostenida, porque aún cuando no estuvieran acreditados, aquellos se efectúa sobre escalas mínimas salariales proporcionadas por la Secretaría de Trabajo o similares y de ninguna manera puede negarse una indemnización so pretexto de carencia de ingresos o falta de acreditación de los mismos. Ya se ha dicho reiteradamente que la incapacidad no se mide exclusivamente en el ámbito laboral sino que se toman en cuenta todas las limitaciones que, como consecuencia del hecho dañoso, pacede la víctima respecto de sus posibilidades y su vida de relación que le impidan o dificulten un desarrollo futuro. Y que es procedente la reparación aunque el damnificado no efectuara tarea remunerativa alguna por lo mismo que no viene calificada sólo por lo laboral.-

El dictamen pericial y la prueba documental valorada por el aquo no fue controvertida por el hoy recurrente y no existen otras que neutralicen o vayan en desmérito de aquellas, con lo cual no se hallan motivos para apartarse del dictamen del experto (art. 474 y ccs del CPCC y su doctrina).

La fijación del monto teniendo en cuenta el porcentaje indicado aparece como atinada, frente a la lesión informada, enucleación completa de un ojo que necesitó una prótesis ocular, y que se asienta además de la naturaleza de la lesión en la edad del reclamante, las posibilidades de reinserción en un mercado altamente complejo, y evaluándose todo dentro del ámbito discresional del art. 165 del CPCC y su doctrina, la suma aparece como razonable. Bien valorado ha sido el menoscabo en la salud e integridad física del sujeto reclamante que implica la pérdida ocular y la disminución informada por el experto del tal modo que el importe es adecuado debiendo ser desestimada la crítica en este punto.

Relativo al daño moral es necesario analizar que este rubro es de carácter autónomo. Y también de la noción conceptual de que la incapacidad determina siempre una obligación resarcitoria de daño moral por el responsable, pero lo que se resarce es en éste una perturbación anímica que si bien no necesita ser acreditado, sino que se otorga per se, requiere para su cuantificación del análisis particular de pautas cualitativas tales como el peligro corrido, los padecimientos o molestias inherentes al tratamiento terapéutico, la edad de la víctima, la aminoración sufrida, las secuelas no incapacitantes, la afectación en su vida de relación.-

En esta disminución de la modificación disvaliosa del equilibrio espiritual a raíz del hecho antijurídico, al no existir cánones fijos que permiten un criterio fluido, permiten computar todas las circunstancias del caso, habiendo meritado el aquo estas pautas estimo que el importe ha de ser confirmado (arts. 16, 522, 1068, 1069, 1109 , 1078 del Cód. Civil).

2) Limite de cobertura:

El nudo de la cuestión versa sin duda alguna sobre un tema de interpretación de las normas contractuales, en la especie las pactadas en las condiciones particulares de la póliza de seguros celebrado entre la entidad aseguradora y el Club Viajantes glosadas a partir de fs. 75/84 de autos y que refieren al límite de cobertura pactado en cuanto a modo y monto.

De dicha prueba documental surge que las condiciones generales de la póliza (cláusula 3 anexo 2) se ve modificada expresamente por las condiciones particulares de fs. 76 y con el texto incluido en el reverso de la póliza de fs. 76 vta. en cuanto describe condiciones específicas y dentro de estas últimas la interpretación dada por el juez de primera instancia al límite de cobertura es lo que ha puesto en crisis la sentencia por ambos recurrentes.

A modo conceptual he de señalar que el contrato de seguro, tal como lo reseña el apoderado del Club Viajantes, es de aquellos que se presentan con cláusulas predispuestas, lo que conlleva a una afinación de las pautas de su valoración a la luz de los principios generales de derecho, sin perder de vista otro precepto receptado por la ley 24.240: el favor debilis.

Aunque el letrado que representa la citada en garantía se empeña afanosamente en neutralizar la aplicación de la ley de defensa al consumidor, numerosa doctrina y jurisprudencia que comparto y que desde aquí ya he señalado en otros precedentes, permite la aplicación de la norma a los contratos de seguro.

Tan bien expuesta por Lorenzetti cuando dice “la vulnerabilidad del consumidor es la que justifica la aplicación del principio protectorio constitucional” en “Consumidores” ED Rubinzal Culzoni Santas Fe-2003 p. 24. Y siendo además que las relaciones de consumo tienen rango constitucional (art. 42 C.N.). Ya nadie puede discutir que el contrato de seguro es un contrato de consumo regulado, y por ende la regulación normativa de la ley 24.240 es claramente aplicable, así lo ha señalado la SCBA en fallo “Vega Pérez c. Coll “S 2003-VI, 137, entre otros.

Sabido es que la relación de consumo abarca tanto a hechos, actos jurídicos unilaterales, contratos onerosos o gratuitos accesorios, pudiendo incluir prácticas comerciales, abarcar también la etapa precontractual, englobando las tratativas encaminadas a la contratación del consumo y captar los contratos conexos, con finalidades supra contractuales.

De lo que se sigue que resultan operativas normas tales como el principio de protección al más débil y que al decir de Lorenzetti “ya no se trata de un favor debitoris, sino de un favor debilis, ajustanto el principio a las nuevas demandas que presenta la sociedad”, el principio in dubio pro consumir, la garantía de información veraz, suficiente, la garantía de indemnidad, la regulación de la publicidad, la fuerza vinculante de las precisiones publicitaris, la nulidad de cláusulas abusivas, todo ello expresamente previsto en los art. 2, 3, 4, 5, 8 y 37 de la mentada ley.

Este panorama normativo entonces resulta operativo en la especie, y más allá del disgusto de la entidad aseguradora exteriorizado en el libelo a despacho, sus premisas resultan en principio aplicables, y también cierto como premisa general que el asegurado es un consumidor no profesional que contrata un servicio y que frente al proveedor se encuentra con una inferioridad fáctica y jurídica, ya que debe aceptar cláusulas predeterminadas por quien es económicamente más fuerte.

En la especie la cuestión está centrada sobre un problema de interpretación de las condiciones particulares insertas en la póliza y dentro de estas últimas el límite de cobertura convenido.

Sabido es que en el contrato de seguros se distinguen las condiciones generales por su contenido se hallan constituidas por aquellas que corresponden a los riesgos e intereses sobre los que se contrata, se hallan predispuestas y portan sus propias directivas de interpretación y por su relación con el derecho objetivo se distinguen según expresen sobre el riesgo que disipan, sobre el texto, sobre cuestiones no previstas por el legislador y otras) diferenciándose de las condiciones particulares, en cuanto éstas importan un retorno a las reglas correspondientes a los contratos discresionales y a sus pautas de interpretación sólo cuando ambas partes han participado de su creación.

Ello más la integración con los principios de buena fe (art. 1198 Cód. Civil), abuso del derecho (art. 1071 Cód. Civil), equidad (art. 807 Cód. Civil) y 1059 del Cód. Civil.

De la documental agregada a fs 75/77 surge la póliza Nro … seguro por responsabilidad civil con vigencia hasta el 27-04-2007 siendo el asegurado Club de Viajantes de Pergamino, con ubicación del riesgo, estableciendo una suma asegurada de $ 150.000 (fs. 76). En el reverso de la misma documental se establece con el título condiciones particulares un limite de indemnización que reza textualmente “Se hace constar que contrariamente a lo indicado en la cláusula 3 del anexo 2 de las condiciones generales de póliza, el límite de indemnización será de $ 50.000 por acontecimiento y de $ 150.000 por todos los acontecimientos. Sublímite por reclamante $ 10.000″.

O sea las condiciones generales enunciadas en el anexo 2 cláusula 3 se ven modificadas por las condiciones particulares de la póliza de fs 76 vta. , lo cual aparece como legítimo en tanto las condiciones particulares son una definición específica de un contrato de seguro en particular pero la cuestión versa en que esta última discrimina el monto asegurado en distintas hipótesis, según sea uno o más acontecimientos o uno o más damnificados. Y cierto es decirlo, no resulta clara su redacción e interpretación tal como lo señala el sentenciante primero.

Es mi convicción que el equilibrio negocial debe evaluarse tomando en cuenta el plexo normativo de las relaciones jurídicas que crean obligaciones y que tienen su causa fuente en el contrato de consumo, también que esa desnaturalización puede motivarse de distintas maneras, ya sea por vía de ampliación de los derechos del predisponente o bien reduciendo las cargas obligaciones del más fuerte o reduciendo o suprimiendo los derechos del consumidor.

Sobre este piso de marcha hay que lograr una equivalencia razonable entre las ventajas y los sacrificios, derivadas para las partes de ese contrato oneroso y de consumo, preservando la buena fe negocial, la interpretación a favor del más débil, y todos los demás principios que ya he enumerado, con lo cual se debe permitir al intérprete amplio poder discrecional para evaluar la cláusula y aplicar el instituto.-Ha sido atinado el razonamiento del juzgador, en cuanto ha dirigido su mirada sobre un negocio real, no hipotético, ha intentado el logro de un equilibrio y una funcionalidad negocial, sobre todo en este tipo de contrataciones que se prolongan en el tiempo.

Ello implica una ponderación rigurosa de circunstancias, tiempo y lugar, orientada a poner el vínculo en una justa composición.

Máxime cuando el seguro de responsabilidad civil está pensado para lograr la indemnidad del asegurado frente a los terceros.

Otro punto a considerar es la llamada función social del seguro en general, que pone su acento en la existencia de un interés superior a los contratantes: el interés de toda la comunidad que aspira a facilitar a las víctimas la percepción del resarcimiento de los daños sufridos.

Tan bien expuesto entre los fundamentos que conformaron la mayoría del plenario de la Cam. Nac. Civil in re “Obarrio, María Pia c: Microómnibus Norte SA” y “Gauna Agustín v. La Economía Comercial SA s/ Ds y p s” donde se señalara que “El derecho, como ordenamiento social justo, debe privilegiar las ideas contemporáneas que giran en derredor de un criterio solidarista que tiende a posibilitar la realización individual en el contexto social. En tal sentido, no cabe desentenderse de la desgracia ajena y priorizar intereses puramente economicistas, dejando de lado la reparación de la desgracia ajena. El derecho de daños, en su concepción actual protege al débil y por ende a la víctima; en esa dirección destaca la función social del seguro, como instituto adecuado a la idea solidarista. En tal sentido el daño individual resulta distribuido entre todos los asegurados, procurando que la víctima obtenga la condigna reparación del perjuicio sufrido, sorteando la eventual insolvencia del autor del daño” Citado por San Martino-Schiavo en “Seguros” Edit. Lexis Nexis.-

Ahora bien, resultando admisible que las condiciones generales se vean modificadas por las particulares, estas últimas definiendo la tipicidad propia de ese seguro en particular, y claramente surge de la póliza de fs 76 vta que se preveen distintos límites tal como lo interpreta el juez de primera instancia, uno de ellos se fija en la suma de $ 50.000 para el supuesto de un siniestro y otro de $ 150.000 para el caso de pluralidad de siniestros, coincidiendo con el aquo que esta interpretación es la que ha de darse al término “acontecimiento” , de tal modo que habiéndose acreditado el hecho dañoso por el cual viene este reclamo sin que se verifiquen otros, el importe o límite aplicable en la especie será el convenido por acontecimiento, o sea la suma de $ 50.000.

El importe de $ 10.000 que la aseguradora pretende como límite se ha consignado en las condiciones particulares por cada reclamante, lo cual presupone la existencia de varios de ellos y en la especie se verifica un solo damnificado. Por ende y tal como lo señala el aquo ante la inexistencia de pluralidad de acontecimientos y ausencia de pluralidad de damnificados la suma límite es la de $ 50.000 por la que deberá responder la citada en garantía y no la de $ 10.000 como pretende.

No cabe duda alguna que conforme el art. 30 de la ley 17.418 todas aquellas cláusulas predispuestas que contengan exclusiones, restricciones a la cobertura o generen duda sobre la extensión de riesgos, ha de interpretarse en el sentido y con el alcance más favorable al asegurado, sobre este piso de marcha y dentro del marco de la póliza emitida, resulta atinada la valoración del juez de primera instancia quien discierne los distintos límites pactados, pues frente a la confusa redacción ha de jugar el principio que pregona que la consecuencia negativa de la oscuridad ha de recaer sobre el estipulante , pues quien posee el poder de expresarse, debe hacerlo con claridad.

Normativamente es cierto que el contrato de seguro posee características propias y singulares, regidas específicamente por la ley 17.418, pero ello no enerva también la aplicación del art. 8 del Cód. de Comercio en cuanto contrato comercial, la naturaleza del contrato en general definida por el art. 1137 del Cód. Civil, la aplicabilidad de la ley 24.240 y la 24.999, el art. 42 de la Constitución Nacional y la Declaración Universal de Derechos Humanos del art. 17 inc. 2) y demás pactos por vía del art. 75 inc 22 C.N.-

Nótese asimismo que el art. 11 parte 2da. de la ley 17.418 establece expresamente que “el asegurador entregará al tomador una póliza debidamente firmada con redacción clara y fácilmente legible” previéndose aquí el principio general de información al tomador, también contemplado en el art. 1198 del Cód. Civil como expresión de buena fe y el art. 211 del Cód. de Comercio en cuanto a la completividad de las cláusulas; de tal modo que en este marco y habiéndose previsto una suma por acontecimiento, en la especie de $ 50.000, y siendo además mi convicción que la interpretación dada por el aquo es la que se colige con la normativa analizada en punto al armónico equilibrio del ordenamiento jurídico todo, (arts. 1,2,4 y ccs de la ley 17.418, art 8 inc 6) y 207 del Cód. de Comercio, art. 1137 y 1197 del Cód. Civil, arts 4. 37, 38 y ccs de la ley 24.240 y sus modificatorias ley 24.999 y art 42 de la Constitución Nacional), es que propicio el rechazo de los recursos traídos por ambos apelantes.-

Por las razones dadas, citas legales de referencia y con el alcance indicado,

Voto por la afirmativa.

A la misma cuestión el doctor Hugo Alberto Levato por análogos fundamentos votó en el mismo sentido.

2ª Cuestión. — La doctora Graciela Scaraffia dijo:

De conformidad al resultado habido al tratarse la cuestión precedente, estimo que el pronunciamiento que corresponde dictar es:

Rechazar los recursos de apelación deducidos por la parte demandada Club Viajantes Pergamino y La Mercantil Andina confirmándose la sentencia de primera instancia en todas sus partes.

Costas de la Alzada a cargo de cada uno de los apelantes perdidosos (art. 68 C.P.C.).

Regular los honorarios de los Dres. G. P. C., I. C. y L. I. F. por sus tareas de Alzada, en las sumas de pesos … ($ ….-), pesos … ($ ….-) y pesos … ($…), respectivamente. (art. 31 de la ley 8904).

Adiciónese a dichas sumas los porcentuales legales pertinentes (Ley 6716 y sus modificatorias, T.O. Dec.4771/95, B.O. 15/2/96) y el referente al IVA si correspondiere.

Así lo voto.

A la misma cuestión el Doctor Hugo Alberto Levato por análogos fundamentos votó en el mismo sentido.

Con lo que terminó el presente Acuerdo, dictándose la siguiente;

SENTENCIA:

Rechazar los recursos de apelación deducidos por la parte demandada Club Viajantes Pergamino y La Mercantil Andina confirmándose la sentencia de primera instancia en todas sus partes.

Costas de la Alzada a cargo de cada uno de los apelantes perdidosos (art. 68 C.P.C.).

Regular los honorarios de los Dres. G. P. C., I. C. y L. I. F. por sus tareas de Alzada, en las sumas de pesos … ($ …-), pesos … ($ …) y pesos … ($…), respectivamente. (art. 31 de la ley 8904).

Adiciónese a dichas sumas los porcentuales legales pertinentes (Ley 6716 y sus modificatorias, T.O. Dec.4771/95, B.O. 15/2/96) y el referente al IVA si correspondiere.

Regístrese. Notifíquese. Devuélvase. — Graciela Scaraffia. — Hugo A. Levato

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s